Un espejo, un muro, un lago, una montaña, un abismo. Nuestro cuerpo es una puerta. Nuestra piel es una membrana. Traspasas, tú eres la llave.
El chiste, el silencio, la madera. Tu cuerpo es una cerradura. Tu piel es una barrera. Intocable, tú eres el candado.
Al otro lado, el mañana se resiste a identificarse con la utopía. El futuro no será la madrugada que fuimos. Al salir el sol solo queda el polvo de la casa suspendido bajo un haz de luz.