Quería ser el lugar al quisieras ir cuando fueras libre, no al que caías porque estabas atrapado. Por eso he decidido concluir la pantomima. El discurso y la apariencia para sobrevivir. Porque es el momento de la vida y me voy a entregar al trabajo de la renuncia y del doloroso ritmo de la naturaleza. Voy a duelar para aceptar la realidad, para delimitar la apertura de mi libertad y depurar las teorías, sobre todo aquella tuya encima —a veces debajo— de la mía.