Aquellos que me conocen saben que me encantan los oseznos, ojo, no los osos sino los oseznos, porque en todas las formas de la infancia o de la pequeñez siempre hallo ternura y asombro. Qué relación tiene el café con un osezno? Por ese mismo motivo, por no necesitarse, fue que el dueño nombró el negocio de esa manera. Algo inesperado. Herly tampoco es un nombre común y me parece curioso encontrarme tanta singularidad reunida en un mismo momento. Con Herly hablamos de política, sociedad, protesta social, las formas de la clase media, los medios de comunicación, los viajes y la necesidad de cerrar ciclos. En medio del diálogo, hubo una frase que resonó como revelación: "Hay que perder para ganar. Perder no es perder". Entonces pienso que el destino existe y que a veces se parece a un osezno.

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