La vida, Marta, es un visaje de perro.
Al final la gravedad deshace el peso del idealismo y sólo resta vivirte y vivir la ligereza de este accidente desde la ironía. Marta, ojalá hubieras cruzado mi orilla, a pie, sin prisa...
Charlatanes de la pereza

No hay comentarios:
Publicar un comentario