Hace 13 años no tenía internet en mi casa. Mucho menos reproductores portátiles. El encuentro con la música era ocasional, pero atento. Constituía motivo de placer escuchar la canción favorita porque dependía del azar de la emisora. Desde 1980 mi papá grababa su música de la radio y en cassette. Hay en casa tres cajas llenas de ellos (tienen tres décadas y un sonido impecable). Todos están ordenados por género y volumen. Además, tienen anotados, a mano, todos los títulos de las canciones que suenan a cada lado. Como la fotografía análoga y su relación con la memoria y el esfuerzo, también resonó en mí la idea analógica de la música de mi papá. A los 15 años empecé a escuchar rock en Veracruz. Sus huellas permanecen en estas acciones que, pasada sólo una década, resultan obsoletas. No parece tan lejano, pero a la vez resulta extraño. Hoy cuando me preguntan "¿Qué hacés?", ya no respondo "grabar un cassette".

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